Es muy frecuente que, por imperativos de la construcción en los edificios, se tenga que recurrir a cambios de sección, reducciones o aumentos del paso de los conductos, que se procurará siempre hacerlo de forma progresiva para minimizar las pérdidas. Ello no obstante a veces hay que hacer los cambios de sección de forma brusca, por lo que hay que calcular las pérdidas.
Las gráficas de la Fig. 4 trata de los cambios suaves progresivos, en función del ángulo bajo el que se produce la transición entre secciones.

En las disminuciones no se distingue en cuanto a pérdidas entre conductos circulares o rectangulares. Sí, en cambio, en aumentos de sección existen ligeras diferencias que se reflejan en la gráfica.
Aunque los cambios bruscos de sección no responden a un buen diseño, sí que son habituales en casos de una campana, una cabina o un plenum que entregan a un conducto de mucha menor sección.
Cuando los cambios deben ser bruscos, de menor a mayor o viceversa, puede estimarse el coeficiente de pérdida de carga en función de la relación de diámetros y por medio de las gráficas de la Fig. 5.

En caso de una disminución brusca los bordes tienen una influencia decisiva en el coeficiente de pérdidas.
En la gráfica pueden verse los valores que corresponden a bordes con aristas vivas. Redondeando un poco los mismos, el coeficiente desciende a valores ínfimos, como muestra la línea de trazos discontinuos.
Un caso especial es la entrada de un local a un conducto, D1 = ¥, que puede tomarse para el valor D/D1 = 0, un coeficiente «n» = 0,5 aprox.
En expansiones bruscas puede considerarse el caso especial de descarga de un conducto a un local, D1 = ¥, con lo que D/D1 = 0, y un coeficiente «n» = 1.

La convergencia y bifurcación de caudales, esto es la unión y separación de los mismos, da lugar a una gran variedad de soluciones.
Conductos circulares y rectangulares, uniones en forma de "T" o de "Y" y, éstas, de inclinaciones de 20°, 30° ó 45° y piezas intermedias cónicas para empalmar secciones de distintos valores. Todo ello conduce a múltiples tablas con profusión de datos relativos a los coeficientes «n» de pérdida de carga para la rama principal y auxiliares.
Todos vienen dados en función de la relación de caudales, que a su vez son iguales a la relación de las secciones de los conductos multiplicadas por las velocidades de aire que circulan por ellos, o sea: Q / Q = S V / S V; Q / Q = SV / SV con lo que las tablas resultan de varias entradas.
Sólo a título orientativo se muestra la Fig. 6 con unas tablas simplificadas de variantes. Los valores negativos de «n» representan "facilidad" de carga, en vez de "pérdida", provocada por una relación de caudales a través de unas secciones y velocidades de aire concretas.

En las Figs. 7 y 8 se dan los coeficientes «n» de pérdida de carga de diversas salidas de conductos.


Las salidas verticales de los conductos de ventilación a través del tejado, protegidas de la lluvia por un sombrerete, como indica la Fig. 9, no son recomendables por cuanto dirigen hacia abajo los gases expulsados que, con la velocidad conferida por la salida, pueden difundirse por el tejado y las paredes altas del edificio, con ventanas, e introducirse de nuevo en el mismo. La pérdida de carga, además, es muy importante en este caso.

Una buena forma de resolverlo es dotar la salida con una envolvente tubular con la disposición y dimensiones que se indican en la misma figura, que actúa como tobera de difusión vertical y a la vez drena la posible agua de lluvia que se introduzca por la boca, que desciende pegada a las paredes internas. La pérdida de carga es mucho menor, además.
|