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Fijado el caudal necesario, hay que tener en cuenta
que para lograr el objetivo previsto deberemos
crear, en el interior de la nave, una suave
corriente de aire entre la entrada de aire y la
salida del viciado que nos "barra" correctamente
toda la nave, o los puntos donde se genere la
contaminación (y que no es posible aspirar mediante
sistemas de captación localizada).
Obviamente, la primera premisa que se debe cumplir,
es que el aire procedente del exterior tenga unas
condiciones de temperatura, humedad o nivel de
contaminación adecuados e inferiores a los del
interior del propio recinto a ventilar.
Seguidamente determinaremos qué sistema nos conviene
más usar (extracción, impulsión o ambas
conjuntamente).

Recordemos, en primer lugar una serie de
indicaciones generales, que fijan la pauta a seguir
en la mayoría de casos:
Las entradas de aire deben estar diametralmente
opuestas a la situación de los extractores, de forma
que todo el aire cruce el área contaminada, tal como
ya especificábamos en nuestra hoja anterior.
Es conveniente en lo posible situar los extractores
cerca del posible foco de contaminación, de manera
que el aire nocivo se elimine sin atravesar la
totalidad del local.
Debe procurarse que el extractor no se halle cerca
de una ventana abierta, o de otra posible entrada de
aire ya que el aire entrará por la misma y será
aspirado y expulsado, provocándose lo que se conoce
como cortocircuito de aire (entrada y salida tan
próximas que el aire sólo recircula entre ambos
puntos), sin que se produzca la ventilación prevista
(lamentablemente este error se observa con cierta
frecuencia en naves industriales adosadas, en las
cuales los extractores están cerca de los portones
de acceso a las mismas, que se hallan
permanentemente abiertos).
El sistema de extracción evita las corrientes
molestas de aire, ya que hasta prácticamente el
nivel del punto de aspiración (tanto si se trata de
aspiración mediante rejillas y conductos, como si se
trata de extractores situados directamente a la
pared) la velocidad del aire es inapreciable, tal
como se observa en la Fig. 2.

El polucionante se dirige hacia puntos concretos,
por ejemplo el aire o humos calientes que se
acumulan bajo el techo, pudiéndose extraer
prácticamente a medida que se producen. Como
inconveniente de este sistema, especialmente en
caudales importantes, tendríamos la dificultad en
controlar las condiciones del aire de entrada,
procedente del exterior y que ha de sustituir el
aire extraído.
Se trataría de introducir aire procedente del
exterior hacia el interior de los locales a ventilar
diluyendo los contaminantes interiores a la vez que
sobrepresionando ligeramente el recinto para
provocar la salida del aire interior hacia el
exterior del mismo.
Se requiere, de forma habitual, de la utilización de
conductos y rejillas para lograr la correcta
distribución de aire por el interior del recinto,
para evitar corrientes de aire sobre las personas
que pudiesen resultar molestas.
Este sistema es de difícil empleo, por sí solo, en
aquellos locales en los cuales el grado de
contaminación interior sea elevado, por las
dificultades que implica tener un buen control sobre
dicho contaminante evitando que éste acceda a zonas
de los locales a los cuales no llegaba sin
ventilación alguna, y por contra es óptimo en
aquellos que, pudiendo controlar las condiciones del
aire a insuflar, se pretende evitar la entrada de
contaminantes exteriores, como por ejemplo polvo,
hacia las salas a ventilar (por ejemplo, el caso de
sobrepresión de una sala de maniobra, con cuadros
eléctricos, situada en una cantera).

Rejilla para la extracción
de aire
No siempre se dispone de aberturas directas al
exterior donde sea posible ubicar las entradas de
aire o practicar las descargas, o bien no se puede
estar pendiente de si hallarán abiertas o cerradas,
por lo que con cierta frecuencia, y en función del
grado de ventilación deseado, es recomendable la
utilización conjunta de los sistemas anteriores para
lograr un correcto barrido de todo el ambiente a
ventilar.
Habitualmente la utilización de ambos sistemas va
asociada a la utilización de conducto y rejillas,
tanto para impulsión como para extracción, que nos
permitirían lograr una óptima distribución del aire,
así como el control de las características del aire
introducido si es necesario.

Fig 4.
CVAB
Fig 5. Ventilador
En este tipo de montajes se usarán ventiladores (o
extractores) que deberán ser capaces de asegurar el
suministro o evacuación de aire hasta el último
punto de la conducción, y para ello se calcularán
las pérdidas de carga que presentarán las
conducciones al paso de aire, apartado que
analizaremos en hojas posteriores.
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