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Resulta muy complejo calcular de antemano las
condiciones de ruido de una boca de insuflación
atendiendo el caudal de aire proporcionado, a las
características absorbentes propias del local e
incluso contando con datos del fabricante de las
bocas de insuflación. Estos cálculos resultan
demasiado complicados para recomendarlos de forma
general. Si no se trata de casos muy particulares,
cuando sea imprescindible hacerlos, el método más
simple para resolver el problema del ruido consiste
en elegir velocidades de aire de insuflación que
sean lo suficientemente bajas para que provoquen el
menor ruido posible. En la Hoja Técnica "Movimiento
del aire", se relacionan una serie de velocidades
con indicación del destino de los locales habitados.
La velocidad superior, cuando se indican dos
límites, no debe superarse so pena de ver aparecer
niveles de ruido molestos.
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