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Actualmente todos los grandes edificios se proyectan
con una instalación de aire acondicionado y no se
concibe un local comercial que no disponga de, por
lo menos, refrigeración.
Pero una vez se tiene un aire en condiciones de
calidad y confort el paso siguiente es distribuirlo
por los locales de forma uniforme y con una
velocidad que cuando menos no moleste. Esta técnica
se denomina Difusión de Aire en Locales.
Existen hoy día en el mercado difusores de inducción
elevada con venas radiales rotativas, de geometría
fija o variable, toberas de largo alcance y bajo
ruido, elementos para difusión por desplazamiento
así como una gran selección de rejillas y difusores
que el técnico puede usar en sus proyectos,
proveyendo el resultado de su aplicación mediante
sofisticados programas de simulación.
La difusión por el techo es la mejor forma de
hacerse porque está fuera de la zona ocupada. Los
difusores generalmente adoptan la forma circular o
cuadrada.
Los difusores circulares están construídos por
varios conos concéntricos que proyectan el aire
paralelamente al techo y en todas direcciones (Fig.
12 y 13). Existen difusores con aletas torsionadas
que proyectan el chorro en espiral (Fig. 14). Los
hay semicirculares adecuados para instalar cerca de
una pared. Algunos llevan dispositivos de regulación
que permiten orientar el chorro parcialmente hacia
el suelo. Es conveniente que se instale una
compuerta en el conducto de alimentación del difusor
que permita regular el caudal de aire. El radio de
difusión viene definido por la velocidad terminal,
indicada en el catálogo del fabricante.
Los difusores cuadrados se comportan prácticamente
igual que los circulares si bien se significan algo
más los cuatro chorros que corresponden a cada lado
del cuadrado (Fig. 15). También los hay que
descargan en sólo tres, dos o una sola direccción.
Estos difusores, mas cuando son de dos o una
dirección se usan también muralmente.
Este tipo de difusor tiene su principal aplicación
de forma mural y para aire acondicionado. Suelen ser
rectangulares desde proporciones próximas al
cuadrado hasta llegar a ser totalmente lineales de
varios metros, estrechos. Todas disponen de aletas
paralelas, horizontales o inclinadas, y mayormente
fijas. Las hay regulables en inclinación y también
de dos hileras superpuestas, verticales y
horizontales, que permiten regulaciones más finas.
El alcance del chorro y la dispersión o divergencia
del cono que forman sus filetes vienen influídos
también de forma notable por la rejilla o persiana
con que se haya equipado la boca de insuflación. Si
las láminas de la persiana mantienen una posición
horizontal, o sea que no afecten la forma inclinada,
el chorro adquiere una divergencia comprendida entre
los 18 y 20º, lo cual puede traducirse en una
divergencia en cualquier dirección alrededor de los
0,30 m por cada 2 m de longitud de alcance de la
impulsión.
Utilizando persianas con las láminas convergentes,
en contra de lo que puede parecer de que debe
concentrarse el chorro, no ocurre así, pues si bien
a corta distancia de la boca de insuflación se
consigue una especie de contracción de la vena, muy
pronto la corriente diverge más de lo que haría sin
la existencia de persianas convergentes, de forma
que resulta como si las láminas no fueran
convergentes y hubieran adoptado su posición
horizontal.
Con persianas de láminas divergentes se produce un
ensanche angular muy marcado en cuanto a dirección y
longitud del chorro. Colocando las láminas extremas
de la reja a unos 45º, se obtiene un ángulo de
dispersión horizontal de 60º aproximadamente. De
esta forma se logra que la impulsión llegue a
reducirse hasta la mitad de longitud que con
láminas. La Fig. 16 ilustra las divergencias que
provocan las distintas persianas.
Existe una fórmula que permite medir la velocidad
del aire en un punto determinado a una distancia
concreta de la boca de insuflación en el caso de
láminas horizontales, o en ausencia de las mismas,
que es la siguiente: V= Cv1
En donde v es igual a la velocidad del chorro en m/s
en un punto dado, x es la distancia a la boca en
metros, v1 es la velocidad de salida del aire de la
boca de insuflación, S1, es la superficie libre de
la boca de insuflación, C es una constante que puede
sacarse de la Tabla 1.
Valor de
C por velocidad de salida V , igual a:
Velocidad de chorro en
el
punto x |
5m/s |
10m/s |
15m/s |
20m/s |
25m/s |
2,5m/s o más |
- |
6 |
6,2 |
6,4 |
6,9 |
2m/s |
- |
5,6 |
5,9 |
6,2 |
6,5 |
1,5m/s |
5 |
5,2 |
5,4 |
5,7 |
6,0 |
1 m/s |
4,6 |
4,9 |
5,0 |
5,2 |
5,4 |
0,5 m/s |
0,7 |
0,7 |
0,9 |
0,9 |
4,0 |
Este tipo de descarga debe
colocarse en la periferia de los locales, junto a
las paredes en lugares en los que los ocupantes no
se coloquen encima de ellas y no se vean
obstaculizadas por muebles o enseres. Suelen estar
empotradas en el piso y llevan aletas regulables que
permiten orientar el chorro o hacerlo diverger
rápidamente y también compuertas de regulación de
caudal.
Aparte de los descritos que son
los principales, existen difusores de inducción, que
favorecen la mezcla del aire impulsado con el del
ambiente, difusores de techo orientables que aparte
de permitir escoger la orientación de la descarga
pueden llegar a cerrar el paso del aire, de rejilla
plana constituídos por una simple malla, sistema muy
rudimentario, que no permite ningún tipo de
regulación ni de orientación y difusores de zócalo
que revisten la forma de una rendija de descarga a
lo largo de las paredes.
Constituyen el
retorno o descarga del aire ambiente hacia el
exterior. Suelen ser de aletas fijas, inclinadas
para evitar la visión hacia el interior o bien
simples mallas o enrejados. Por efectos estéticos a
veces se usan los mismos difusores de impulsión,
sobretodo los rectangulares o lineales, instalando
en general una boca de aspiración por cada dos de
impulsión, calculando convenientemente la sección.
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