|
Los chorros de impulsión tienden a pegarse a las
paredes y recorrer distancias largas antes de
desprenderse y caer. Para ello las bocas deben estar
muy próximas al techo. También las cónsolas pegadas
a las paredes, pueden aprovechar este efecto,
llamado Coanda, descargando verticalmente y
siguiendo luego el chorro adherido al techo.
|
Pero el efecto Coanda queda anulado cuando lo
intercepta un obstáculo, una viga atravesada o una
luminaria que sobresale, o una columna lo suficiente
ancha que se oponga. Hay que elegir pues el lugar de
impulsión colocándolo, cuando sea posible, con el
chorro paralelo al obstáculo o insuflar pasado el
mismo. |