|
Si no rigurosamente definitorias, las denominaciones
que se dan a continuación son las más comúnmente
aceptadas en ventilación, distribución y difusión de
aire.
-
Eficiencia: Es la relación
entre la concentración de un contaminante en el
punto de extracción y la que se contiene, como
media, en la zona ocupada. En casos de impulsión
de aire por mezcla esta eficiencia alcanza la
unidad. En general suele ser inferior a la
unidad, pero en los casos de impulsión por
desplazamiento puede ser superior aunque no
utilizable para calentamiento de locales.
-
Alcance: Es la longitud a
la que llega el chorro antes de que su velocidad
descienda a la terminal, generalmente 0,25 m/s.
-
Chorro axial: Corriente de
aire a lo largo de una línea.
-
Coeficiente de descarga: Relación entre la superficie de la sección de
salida y la sección de la vena contraída.
-
Difusión: Distribución de
aire por una boca que descarga en varias
direcciones y planos.
-
Difusor: Boca de salida de
aire suministrado en varias direcciones y
planos.
-
Caída: Distancia vertical
entre la salida del aire y el final de su
desplazamiento hacia abajo, definido por una
velocidad concreta del aire.
Elevación: Concepto igual a la caída pero hacia
arriba.
-
Área efectiva: Es el
espacio neto de una boca de descarga o entrada
de aire. Es igual a la sección de salida por el
coeficiente de descarga.
Arrastre: Efecto de inducción del aire ambiente
por el del chorro de impulsión.
-
Coeficiente de arrastre: Relación entre el aire movido en un local y el
aire impulsado por la boca de salida.
-
Envolvente: Es la
cobertura de aire en movimiento con velocidad
perceptible.
-
Chorro radial: Corriente
de aire desde un centro hacia afuera, cubriendo
una circunferencia.
-
Radio de difusión: Distancia horizontal desde la salida de aire y
el final del alcance del chorro, cuyo límite
viene definido por una velocidad fijada.
-
Aire total: Es el aire
impulsado más el arrastrado.
-
Álabes: Planchas delgadas
múltiples en las bocas de impulsión.
-
Relación de álabes: Cociente entre la anchura de un álabe y la
separación del contiguo.
-
Aspiración: Efecto
contrario al de impulsión y por el que se evacua
el aire del local.
La Fig. 3 pone de manifiesto
la gran diferencia de las velocidades del aire
próximas a una aspiración a las de una impulsión
grafiadas en la Fig. 1. A la distancia de un
diámetro de una boca de aspiración se encuentra una
velocidad de aire que en una boca de impulsión hay
que buscarla a una distancia de treinta diámetros.

Así pues hay que tener muy en cuenta que al insuflar
en un local, con velocidades elevadas para que el
chorro alcance distancias convenientes, las personas
o animales que ocupan el mismo toleren la corriente
de aire. La impulsión debe arrastrar aire del
ambiente y mezclarse con el mismo fuera de la zona
de ocupación para llegar a una velocidad terminal
que luego no moleste a los habitantes.
Hay que tener en cuenta también que los movimientos
de aire en un local en el cual se insufla depende,
no solamente de la velocidad de proyección del aire
soplado, sino también de las diferencias de la
temperatura más elevada del aire introducido como
del enfriammiento del aire a lo largo de las
paredes. Si hay algo de ventilación natural, en
invierno el aire exterior penetra por la parte baja
del local y empuja hacia arriba el aire interior.
La posición relativa de las bocas de impulsión y la
de aspiración pueden ser muy diversas y es
importante disponerlas adecuadamente para obtener
una buena difusión de aire. Las Figs. 4 a 7 recogen
en esquema cuatro de las más usuales para locales de
dimensiones discretas. Si los locales llegan a
alcanzar dimensiones considerables o formas
irregulares, debe zonificarse la difusión
recurriendo a distribuir los impulsores orientando
sus descargas y acoplar sus efectos de modo que no
resulten contrarios. La Fig. 8 ilustra diversos
casos posibles.
|