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Bibliografía

Ventilación de la Humedad

 

1. Deshumidificación

2. Ventilación

3. Ventilación Mecánica

La humedad en el interior de los habitáculos afecta a todos los seres vivos, personas, animales y plantas que los habitan y también a los objetos y materiales que contienen. Si la humedad es excesiva se condensa agua en las superficies frías, paredes y cristales, y perjudica a los habitantes por la formación de mohos y proliferación de bacterias y virus, deteriorando a la vez los muebles, pinturas y paredes de la casa. Por contra, si la humedad es muy baja afecta a las gargantas con la conocida sensación de boca seca y a las mucosas de las personas, resquebrajando las maderas y materiales del interior.
La calidad del aire interior de un edificio depende de:

 

  • De la calidad del aire aportado por la ventilación desde el exterior. Puede que sea de gran pureza como el de ambientes rurales o muy contaminado por las industrias o el tráfico de las grandes ciudades.
     

  • De los materiales de construcción de las viviendas, adhesivos de los tableros y revestimentos, moquetas, formaldehídos, fibras, cortinajes, etc.
     

  • De las actividades que se desarrollan en su interior como el cocinar, los procesos de limpieza, uso de aerosoles, combustión, etc.
     

  • De la ocupación por seres vivos, animales y plantas: la respiración, el olor, humo de tabaco, etc.
     

  • De la temperatura.
     

  • De la humedad.

De todo ello, en esta Hoja Técnica nos ocuparemos exclusivamente de la Humedad, o sea, del contenido de agua en el aire, aunque de forma accesoria se mencionen los demás aspectos del problema.

La humedad producida por procesos industriales debe controlarse por instalaciones adecuadas, de magnitud industrial también. Aquí trataremos de la humedad en viviendas, oficinas y locales de residencia humana y que puede controlarse por procedimientos de ventilación, natural o forzada, que a la vez pueden resolver los problemas de todos esos otros factores de contaminación a que nos hemos referido.

El hombre produce de tres a cinco litros de vapor de agua al día, a la que tenemos que añadir el vapor desprendido de los alimentos al cocinar, de los baños y duchas, del lavado de la ropa y tendido interior de la misma, del desprendido de plantas, de los materiales de construcción, de las filtraciones y demás.
La gráfica de la Fig. 1 muestra lo pernicioso que resultan los valores extremos de la humedad. Podemos considerar como zona óptima la comprendida entre el 40 al 60% de humedad relativa.

Creemos conveniente recordar qué se entiende por humedad del aire según el concepto que se usa en acondicionamiento y en meteorología. El agua en el aire está en forma de vapor, es agua en su fase gaseosa. El aire se llama saturado de humedad cuando se mantiene en equilibrio en presencia de agua líquida, o sea, que no hay trasvase de vapor a líquido y viceversa. A cada temperatura le corresponde una cantidad de vapor distinta para la saturación. Humedad relativa es el cociente entre el peso del vapor de agua que contiene una masa de aire y el que le corresponde cuando está saturada a la misma temperatura. Esta expresión se usa en tanto por ciento y se indica como Z%. Ver la Hoja Técnica de nuestro Boletín S&P, 1/1996.

El cuerpo humano produce calor y desprende vapor de agua. Ambos debe volcarlos al ambiente, el calor por convección y el vapor por la transpiración. Este proceso puede ser facilitado o interferido por la cantidad de agua existente en el aire y por ello tendremos la sensación de bienestar, confort, o la ausencia del mismo. Esta sensación variará también según sea la actividad del cuerpo, en reposo o trabajando. Otro factor que influye poderosamente es el movimiento o velocidad del aire en el ambiente. Un aire en reposo o bien circulando a una cierta velocidad hace variar la sensación del bienestar.

Así pues podemos concluir que Temperatura, Humedad y Velocidad del aire son los tres factores que determinan un ambiente confortable. Damos por supuesta la pureza y limpieza del aire.

Se han realizado numerosas experiencias con un gran número de individuos sometiéndoles a diversos ambientes, recogiendo sus opiniones y estudiando sus reacciones. Para objetivar los resultados se han tenido que establecer unos indicadores o parámetros que puedan correlacionarse con el concepto de confort.

Uno de ellos es la Temperatura Efectiva que es la que señala un termómetro seco inmerso en un ambiente llamado equivalente, esto es, que produzca la misma sensación de frío o calor, cumpliendo las condiciones de tener el aire en reposo, saturado de humedad y las paredes y el suelo a la misma temperatura. Como resultado ha llegado a establecerse un diagrama llamado De Confort, representado en la Fig. 2, en el que se ha determinado unas zonas probables de confort de verano e invierno. Como se comprenderá, es un producto de base estadística, por lo que es posible que sus valores no sean válidos para todo el mundo, pero sí que constituyen una base de partida para conocer la confortabilidad de un ambiente.

Como complemento al gráfico facilitamos una tabla que, en función de las temperaturas de termómetro seco y húmedo, da las humedades correspondientes de un ambiente.

ASHRAE, asociación americana de climatización define un clima húmedo como aquél en el que la temperatura de bulbo húmedo es de 19 ºC o mayor durante 3.500 horas, o 23 ºC durante 1.750 horas o más, durante los seis meses consecutivos más calientes del año.

 

Ver Termómetro Seco-Humedo

 

 

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