Casos de Aplicación
Climatización invernaderos
Con los invernaderos agrícolas se pretende
obtener un alto rendimiento en la producción y
calidad de los productos a desarrollar, aunque
las condiciones ambientales exteriores sean
desfavorables.
Dentro del invernadero hay que procurar que los
factores que intervienen en el desarrollo de los
vegetales sean los adecuados. La Climatización
regula la concentración del anhídrido carbónico
CO2 y el oxígeno, la temperatura, la humedad, la
luminosidad, amén de otros factores que actúan
muy relacionados entre sí y que necesitan estar
presentes de forma equilibrada.
Las zonas climáticas en España son muy diversas
y las condiciones favorables durante el invierno
pueden resultar problemáticas en verano. En la
zona mediterránea, principalmente hacia el Sur,
resulta más difícil enfriar el invernadero en
verano que calefaccionarlo en invierno. Habrá
pues que recurrir a técnicas distintas para
alcanzar climas deseables.
Temperatura
La temperatura actúa sobre las funciones vitales
de los vegetales resultando, en general, crítica
por debajo los cero grados o por encima de los
70 ºC. Fuera de estos límites mueren o se
aletargan. Las temperaturas óptimas son las
indicadas en la Tabla 1.

Humedad
La humedad del aire interior de un invernadero
es muy importante para la vida de las plantas.
Interviene en el crecimiento, en la
transpiración, la fecundación de las flores y en
el desarrollo de enfermedades, cuando es
excesiva. La Tabla 2 muestra los valores
adecuados a cada tipo de cultivo.

Si la humedad es excesiva dificulta la
evaporación. Si es escasa aumenta la
transpiración hasta llegar a dificultar la
fotosíntesis. La humedad, con la misma cantidad
de agua en el ambiente, varía con la temperatura
por lo que debe controlarse ambos parámetros
para dar con las mejores condiciones. Una
humedad excesiva se corrige con ventilación,
elevando la temperatura y evitando suelos
húmedos. Y por contra, se beneficia si es
escasa, con riego, nebulización de agua o
superficies presentes de agua.
1. Calefacción
Si las temperaturas reinantes en el
invernadero están por debajo de las óptimas
habrá que recurrir a calefaccionarlo.
Prescindiendo de sistemas rudimentarios, los
generadores de aire caliente con quemadores
de aceite pesados suelen resultar los más
racionales, siendo prohibitiva la
calefacción eléctrica.
La calefacción debe compensar las pérdidas
de calor por radiación, renovación de aire,
conducción, convección y por el suelo. Si se
prescinde de la renovación de aire, que
suele ser nula en invierno, puede hacerse el
cálculo aproximadamente por la fórmula:
C = K . S . (ti-te)
-
C = Kilocalorías/horas
necesarias
-
K = Coef. de
transmisión de la cubierta (de 2,5 a 7)
-
S = Superficie de la
cubierta y paredes
-
ti-te = Incremento
temperatura en el interior respecto al
exterior
Aunque se proyecte una calefacción discreta por
motivos económicos y no se pretenda alcanzar las
temperaturas óptimas de la Tabla 1, el importe
de la calefacción resulta siempre importante.
Sólo como ejemplo indicativo dejaremos apuntado
que para un invernadero de 4.000 m², con un
coeficiente de transmisión medio y para un
incremento de temperatura de 10 ºC, de la
aplicación de la fórmula indicada resulta un
aporte de calor, más un 10% por pérdidas
diversas, de 250.000 kcal/h equivalente a una
potencia eléctrica de 290 kw.
En casos de una emergencia pasajera, puede
evitarse la catástrofe, sin aportar calor
artificial, con la producción de humo o vapor de
agua dentro del invernadero.
|