Casos de Aplicación
Climatización invernaderos
3. Ventilación
La ventilación en un invernadero consiste en
sustituir el aire caliente interior del mismo
por otra masa de aire más frío procedente del
exterior. Así puede evacuarse gran parte de la
sobrecarga de calor rebajando la temperatura y,
a la vez, modificar la humedad y la
concentración de gases.
Dos son los sistemas de ventilación que pueden
adoptarse: Ventilación Natural y Ventilación
Mecánica. El sistema de ventilación debe
escogerse de acuerdo con tipo de cultivo y las
características del edificio. La descripción que
va a hacerse de ambos sistemas obedece a
construcciones experimentales realizadas, más
que a cálculos teóricos pero sí que pueden
señalarse como objetivos comunes el establecer
unas renovaciones horarias entre 45 y 60. La
temperatura interior en un día soleado, será de
5,5 a 6,5 ºC por encima de la exterior con 45
renovaciones/hora y de 4,5 a 5,5 ºC con 60
renovaciones/hora.
Y que las entradas de aire se diseñen para que,
en invierno, el aire exterior se mezcle con el
interior del local antes de incidir sobre las
plantas.
3.1 Ventilación natural
La ventilación natural se basa en que el aire
caliente interior del invernadero asciende y
sale por aberturas en el techo con entradas
laterales por los bajos Fig. 2. Se establecen
unas corrientes de aire que ventilan el espacio
cubierto. El montante de la ventilación lograda
por este sistema depende del gradiente de
temperatura interior-exterior, de la intensidad
y dirección del viento y de la construcción del
invernadero.

La ventilación natural exige grandes aberturas,
del 15% al 25% de la superficie cubierta y
decidir si aberturas centrales o laterales o la
combinación de ambas, Fig. 3. Para obtener una
buena distribución del aire deben abarcar toda
la longitud de la nave y, para épocas frías o
bien para poder regular la humedad, es necesario
poder cerrar de forma progresiva, parcial o
total estas aberturas. La maniobra puede ser
manual o automática pero siempre será
conveniente que esté mecanizada, centralizando
su mando. En cambios bruscos de la climatología
hay que poder reaccionar con rapidez y a
cualquier hora, por lo que si el sistema es
automático se tendrá que equipar con sensores de
lluvia y viento para actuar.

Pero, con este tipo de ventilación es difícil
conocer qué renovación de aire se consigue, es
imposible regular la velocidad de incidencia del
aire sobre las plantas, está demasiado
condicionado a las condiciones meteorológicas y
en caso de invernaderos calefaccionados es
difícil conservar la energía debido al
defectuoso cierre de ventanas o de las muy
largas chimeneas centrales, sobre todo cuando
las naves envejecen después de un largo tiempo
de uso.
3.2 Ventilación mecánica
simple
La ventilación mecánica consiste en renovar el
aire con la instalación de ventiladores
electromecánicos colocados en la cubierta o bien
en la parte alta de un lateral de la nave,
dependiendo de la anchura de la misma. Las
entradas de aire exterior se disponen por la
parte baja de la pared opuesta a la de los
ventiladores o por ambas si la descarga es
central, Fig. 4.

Designamos como "simple" el hecho de vehicular
aire del exterior, con su temperatura y humedad
y descargarlo, después de barrer el interior,
evacuando humedad, gases y carga de calor hacia
el exterior. Es lógico que la temperatura mínima
interior que puede esperarse con este sistema
sea a lo sumo la misma que la del aire exterior.
Las renovaciones de aire por hora N que se
decidan, entre 40 a 60, indicarán el caudal de
aire necesario
Q (m³/h) = volumen del local x N
Y, el número de ventiladores será:
|
N = |
Q total |
 |
|
q (caudal de un ventilador) |
Los ventiladores se distribuirán a lo largo de
la nave, en la cubierta o un lateral,
distanciados entre 7 a 10 metros uno de otro. En
el caso de ventiladores laterales se colocarán
persianas de gravedad para evitar corrientes
contrarias cuando los aparatos estén parados.
Las entradas de aire se protegerán, hacia el
exterior con rejas antipájaros o roedores. Hacia
el interior se dispondrán deflectores en caso
que el aire exterior entrante incida
directamente sobre las plantas próximas.
La conexión eléctrica de los ventiladores se
hará a través de reguladores de velocidad que
permitirán obtener regímenes de ventilación
distintos de acuerdo a las necesidades.
3.3 Ventilación mecánica
húmeda
Este sistema consiste en saturar de humedad el
aire de entrada haciéndoles atravesar unos
paneles de gran superficie construídos con
material fibroso empapado de agua. Unos canales
perforados a lo largo de la parte alta de los
paneles suministran agua continuamente que los
mantiene mojados. Fig. 6.

El aire exterior impulsado por un ventilador
contra los paneles en el caso de una instalación
por sobrepresión o bien succionado por un
extractor en la pared opuesta de la nave, en el
caso de depresión, penetra en el invernadero
saturado de humedad y con una temperatura más
baja. Dentro del local se mezcla con el aire
ambiente y se evapora rebajando la temperatura y
modificando su humedad. El aire a la salida será
la resultante de la mezcla, arrastrando también
los gases existentes.
Con este sistema se renueva el aire, se enfría y
varía su humedad. El enfriamiento conseguido
será tanto mayor como más seco sea el aire
exterior, pudiéndose alcanzar diferencias de 5
ºC. La eficiencia de la instalación se define
como la relación entre la diferencia de
temperaturas entre el aire exterior y el
inyectado al interior y la del aire exterior y
la del inyectado en caso de estar saturado al
100%. Pueden alcanzarse rendimientos del 90%.
El diseño en la disposición de los ventiladores
y los paneles deben resolver los problemas de la
velocidad del aire sobre las plantas y los
gradientes de temperaturas dentro del
invernadero.
Algunos aspectos que hay que atender son :
La velocidad del aire a través de los paneles
húmedos deben estar entre 1 y 2 m/s.
La pérdida de carga de un panel no debe
sobrepasar los 15 Pa con un enfriamiento de 3
ºC. Los paneles, que ocupan todo el largo de un
lateral del invernadero, deben tener una altura
entre 0,5 y 2,5 m.
El caudal de agua para mojar los paneles
verticales debe oscilar entre los 4 y 10 l/min.
por metro de longitud de los mismos.
Si los locales son muy anchos debe adoptarse la
disposición de ventilador de techo y entradas de
aire, con paneles húmedos, en ambos laterales.
3.4 Aspersión y
nebulización de agua
Consiste en repartir por todo el local unos
pulverizadores de agua que difunden gotas por
todo el ambiente. Según sea el tamaño de las
gotas, por encima o por debajo de los 200 µm.,
resultan gotas que mojan o forman niebla. Estas
gotas de agua se evaporan, absorbiendo gran
parte de la energía solar recibida, con lo que
enfrían el ambiente.
Como este sistema no cuenta con ventilación
resulta inferior a la ventilación húmeda por lo
que es aconsejable combinarlo con una
ventilación simple.
Un inconveniente a señalar es que los equipos
pulverizadores son muy delicados por la
facilidad de obstruirse los pequeños orificios
de los chiclés con las sales del agua.
3.5 Sombreado
Más que un sistema en sí, el sombreado es un
buen complemento a cualquier sistema de
refrigeración que se adopte consistente en
colocar unos parasoles, pantallas de protección,
para paliar el exceso de radiación solar sobre
el invernadero. No obstante resulta difícil de
instalar por razones de tamaño, solidez
mecánica, resistencia a los elementos
meteorológicos y de orientación exacta en caso
de recurrirse al mismo de forma parcial.
También puede reducirse la temperatura de la
cubierta, que emite calor hacia el interior de
forma importante, por aspersión de agua sobre la
misma, si bien esta medida requiere un gasto de
agua elevado.
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