Casos de Aplicación
Ventilación de Granjas Industriales II
Los alojamientos para los animales en una explotación ganadera pueden adoptar muchas variantes como es lógico pues, según sea el ganado a cobijar, vacuno, cerda, avícola, cunícola, etc. Y aún dentro de una misma especie, la edad de los animales, adultos, crías, madres, etc. y el objetivo a alcanzar, engorde, reproducción, etc. hace que deba atenderse a múltiples aspectos para lograr el ambiente adecuado a cada uno. Y como se ha indicado en la Hoja Técnica precedente, el ambiente viene configurado por el aire que contiene, caracterizado a su vez por su temperatura, su humedad, la calidad y velocidad, influyendo también la luz, natural o artificial y el ruido, que puede perturbar el sosiego de los animales cuando es demasiado elevado o inoportuno.
Aquí se darán solamente algunas características constructivas de instalaciones ganaderas atendiendo a la ventilación, sin establecer si una u otra es más conveniente a cada especie, edad u objetivo a alcanzar. Para una aplicación concreta nos remitimos a un eventual estudio a realizar por especialistas en veterinaria o ingeniería, que señale la opción más adecuada de cuántas existen descritas aquí o en otros lugares.
Una nave tipo que muestra varias soluciones se representa en la Fig. 1 con el deseo de exponer su funcionalidad, sin tener en cuenta unas evidentes exclusiones de unas respecto de las otras, derivadas del inconveniente de resumirlas en la misma figura. Para describirlas aisladas, se han grafiado las Figs. 2 a 9 con indicación expresa del sistema empleado y las etapas del circuito que recorre el aire desde su entrada al recinto hasta la salida, expresando también la situación de los aparatos de ventilación.

Fig. 1. Ventilación de granjas industriales


Fig. 2. Nave en sobrepresión
Debido pues a que con la ventilación natural no se puede asegurar el caudal de aire extraído y, por lo tanto, no es posible regular el ambiente interior, se tomará en consideración en adelante únicamente la ventilación mecánica.


Fig. 3. Nave en depresión


Fig. 4. Nave en depresión


Fig. 5. Nave en depresión


Fig. 6. Nave en sobrepresión


Fig. 7. Nave en sobrepresión


Fig. 8. Nave en deepresión


Fig. 9. Nave en deepresión
Si se desea actuar a través del tejado debe tenerse en cuenta que el atravesar la cubierta exige un tratamiento especial para asegurar la estanqueidad de la misma. Si se dispone una entrada de aire debe preverse una protección, un sombrerete que proteja de la lluvia y que esté dimensionado según se indica en la H.T. 3/94. Si se instala un extractor de tejado, el aparato ya lleva instrucciones de cómo proceder a su instalación. Por otra parte ya tiene una tobera de descarga que actúa además como paravientos y también, una compuerta de protección contra la lluvia. Los ventiladores S&P tipo HCAT y MAX-TEMP responden a estas necesidades.
Si los aparatos se instalan en los frontales del edificio, se puede extraer el aire directamente de la nave o bien por encima del cielo raso, si existe. En este caso el espacio hasta el tejado actúa de plenum en depresión, uniformando la extracción a través de aberturas con rejilla, distribuídas por toda la superficie del mismo. Si estos aparatos murales se disponen como impulsores, insuflando aire a la nave, la ponen en sobrepresión.
Pueden asimismo hacerlo a una canalización, flexible o rígida, dispuesta en la parte alta a todo lo largo del edificio, con aberturas de sección creciente para asegurar un caudal uniforme de ventilación.
Si la impulsión o extracción se hace por las paredes laterales debe dividirse el caudal total necesario entre varios aparatos distribuidos a lo largo de las paredes para repartir uniformemente el aire. Los aparatos en extracción deben llevar persianas de cierre por gravedad para proteger los aparatos de la lluvia o bien deflectores de entrada de aire para el mismo fin, si son impulsores.
Las entradas de aire por las paredes laterales deben distribuirse también a lo largo de la nave y estar a una altura del suelo acorde con las necesidades de los animales de la granja, por encima o por debajo de ellos, y siempre a través de persianas, mejor con lamas orientales.
Si los animales están en baterías apiladas, como es corriente en explotaciones avícolas, el tratamiento debe ser diferente de cuando se trata de animales libres por el suelo, en compartimentos vallados o no, como en las granjas porcinas.
La extracción de aire por canalones subterráneos, debajo de enrejados, presentan la ventaja de eliminar, a la vez que ventilan, el olor de los purines.
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