Casos de Aplicación
Calefacción en grandes locales
Desde el año 1992, en que la ONU promovió la
conferencia de Río de Janeiro, los temas
relacionados con el cambio climático se
encuentran en las agendas de la mayoría de los
gobiernos.
Esta preocupación por el cambio climático, las
medidas que deben adoptarse así como los plazos
en que deben alcanzarse los objetivos, también
fueron objeto de debate en las conferencias de
Kioto y Buenos Aires, ésta última en 1998.
Uno de los temas de discusión en estos
encuentros internacionales ha sido la reducción
de las emisiones de los gases que originan el
efecto invernadero.
Entre las distintas políticas se encuentra la
eficiencia energética. La Unión Europea se ha
comprometido activamente con los anteriores
objetivos. Así, en 1992, se fijó un ambicioso
objetivo para el año 2000 en respuesta al
proceso de Río y los nuevos requisitos del
Tratado de Maastricht y desde el año 1994
participa en el convenio marco de las Naciones
Unidas sobre el cambio climático. Las
inquietudes medioambientales en el desarrollo de
la política energética han quedado de manifiesto
en el Libro Verde por una política energética de
la Unión Europea, adoptado en enero de 1995.
También los programas SAVE para estimular la
eficiencia energética y la red OPET (siglas de
Organisation for the Promotions of Energy
Tecnology) van en este sentido. Uno de los
objetivos que se ha propuesto la U.E. dentro del
quinto programa, iniciado en el año 1996, es
estabilizar los niveles de emisión de CO2 a los
niveles de 1990.

Para plantear objetivamente este programa se
determinaron las tendencias sociales europeas en
los períodos mencionados en la Fig. 1,
identificando al mismo tiempo las fuerzas
favorables y adversas a la consecución de los
objetivos propuestos. El rendimiento energético
es una de las fuerzas a tener en cuenta. Fig. 2.

Puede decirse que este proceso enlaza también
con la preocupación motivada por la crisis del
petróleo del año 1973 que dio origen a la
Conferencia Mundial de la Energía celebrada en
Estambul en 1977. En ésta, se llegó también a la
conclusión que, el ahorro energético, es la más
barata y accesible fuente de energía y puede
jugar un papel primordial en el futuro.
Esta verdad, válida para todo el mundo, es
dramática en España por su gran dependencia
energética del exterior. Una fuerte política de
fomento de las energías limpias o renovables
(eólica, solar, etc.) junto con el fomento del
ahorro energético experimentará un gran impulso
en nuestro país.
Respecto al ahorro energético debe decirse que
la Fundación Ford llegó a la conclusión que los
procesos industriales pueden mejorar el 30% su
eficiencia energética. También el Centro de
Estudios de la Energía explica que se pueden
lograr ahorros de un 5 hasta un 20% con
sencillos métodos de mejora en equipos y
procesos, con inversiones razonables.
Este capítulo pretende aportar su granito de
arena contribuyendo al ahorro de energía de
calefacción en grandes locales uniformizando la
temperatura por medio de ventiladores de techo.
1. Calefacción y
climatización de edificios
La calefacción o climatización de un local tiene
por objeto crear unas determinadas condiciones
de temperatura, humedad, etc. en el ambiente a
fin de que las personas que lo habitan tengan
una sensación de confort o bienestar.
La mencionada sensación es, pricipalmente, el
resultado del intercambio de energía entre el
cuerpo humano y su entorno. Este intercambio se
produce por evaporación, convección y radiación,
tal como muestra la Fig. 3.

Vemos que, únicamente en los espacios habitados,
es necesario mantener las condiciones
ambientales necesarias para el bienestar. De
hecho, las normativas sobre climatización ya
definen estos espacios, en que deben
garantizarse los criterios de bienestar, como
ZONAS OCUPADAS, tal como puede verse en la Fig.
4. También debe decirse que mantener aquellos
criterios fuera de las zonas ocupadas conduce a
despilfarro de energía.

Este despilfarro no tiene demasiada importancia
en locales con una altura de techo reducida. No
puede decirse lo mismo en el caso de naves y
locales cuya altura de techo es considerable. En
estos casos es conveniente instalar sistemas que
lleven a una mayor eficiencia energética al
calentar o climatizar el local.
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