Casos de Aplicación
Refrigeración y humidificación
2. Dispositivos
para la refrigeración del aire
La eficacia de un sistema de refrigeración
por evaporación de agua depende:
-
De la superficie de
contacto entre el aire y el agua.
-
De la velocidad
relativa entre el aire y el agua durante el
tiempo de contacto.
-
Del tiempo durante el
que el aire está en contacto con el agua.
-
De la diferencia entre
la temperatura húmeda del aire y la
temperatura del agua empleada para el
proceso.
Los dispositivos diseñados tienden a optimizar
las anteriores condiciones consiguiéndose
rendimientos entre el 95% y el 60% de la
diferencia entre la temperatura seca y húmeda
del psicrómetro.
Además de los sistemas más o menos sofisticados
diseñados para este fin, la refrigeración del
aire puede hacerse mediante dispositivos
sencillos como los representados en las Figs. 5
y 6. El rendimiento que puede esperarse del
mostrado en la Fig. 6 es del orden del 60% de la
diferencia entre las temperaturas seca y húmeda.

Los sistemas de enfriamiento de aire por
evaporación pueden clasificarse en directos o
indirectos. En los primeros hay un contacto del
aire con el agua ya sea haciendo pasar la
corriente de aire a través de paneles húmedos,
Fig. 6, o bien pulverizando agua dentro del
chorro de aire de entrada, Fig. 5. Los sistemas
indirectos tienen lugar a través de un
intercambiador de calor, pero no nos ocuparemos
de los mismos en esta Hoja Técnica.
La gráfica de la Fig. 3 ilustra los cambios
termodinámicos que ocurren entre el aire y el
agua en un sistema directo. El agua recirculada
que humecta los paneles alcanza una temperatura
de equilibrio igual a la temperatura húmeda del
aire de entrada. El calor y la masa que
transfiere entre el aire y el agua baja la
temperatura seca del aire y aumenta la humedad a
una temperatura húmeda constante.
El rendimiento del sistema viene expresado por
la fórmula:
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R = 100 |
t1 - t2 |
 |
|
t1
- t' |
-
t1 = Temp. seca
del aire entrada
-
t2 = Temp. seca
del aire salida
-
t' = Temp. húmeda
aire entrada
Para instalaciones de refrigeración de
grandes edificaciones como invernaderos
agrícolas o granjas de animales se suelen
disponer en todo un lateral del mismo o bien
del techo, unos paneles porosos de fibra de
celulosa rociados con agua por su parte alta
en toda su longitud. El agua sobrante cae
por gravedad y es recogida por un canalón
inferior para ser recirculada. Los
ventiladores se colocan en la pared opuesta
extrayendo aire del local dejándolo en
depresión, lo que fuerza a entrar el aire
del exterior a través de los panales
húmedos.
En el mercado existen equipos compactos que
en una misma caja alojan un ventilador, un
panel húmedo y el equipo hidráulico
necesarios para bombear el agua, conducirla
y regar el panel. Es el caso de la Fig. 7
que van del modelo sobremesa de 350 m³/h,
pasando por el modelo de ventana hasta 7.000
m³/h para acabar en el de conexión a
conductos hasta 30.000 m³/h. La velocidad
del aire a través del panel va de los 0,5 a
1,5 m/s.

Otro modelo es de rociado por aspersión Fig.
8 dentro de la caja en donde se proyecta
agua por unos pulverizadores contra el panel
evaporativo. Es para grandes caudales que
alcanzan los 60.000 m³/h con velocidades de
aire de 3 m/s.

Y finalmente existe el de panel rotatorio
Fig. 9 que dispone el panel en forma de
tambor giratorio con una parte del mismo
sumergido en un tanque de agua del que
emerge empapado para presentar su masa a la
corriente de aire del ventilador. Se fabrica
para caudales de hasta 20.000 m³/h y
velocidades de 3 m/s.

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